Resultados de las evaluaciones nacionales e internacionales en el primer cuarto del siglo XXI.
- P.E. Vargas | administrador
- 28 abr
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Dra. Noemí Lucila Castillo Jaén.

Las evaluaciones educativas son un termómetro que permite medir los avances o retrocesos en los aprendizajes de los estudiantes. En Panamá, en el año 2000 se aplicó la Prueba Diagnóstica Nacional a estudiantes de centros oficiales y particulares y de Educación Básica General. Los resultados más altos estuvieron en las asignaturas de español y Ciencias Naturales y los más bajos en Matemáticas y Ciencias Sociales. Los resultados fueron mejores en las escuelas particulares y los más bajos se encontraban en las provincias más alejadas y en las zonas indígenas.
En el año 2001 se aplicó la Prueba Nacional llamada “Comprender” a una muestra de estudiantes de 3º, 6º y 9º grados en 95 centros de Educación Básica General de todo el país. Las pruebas midieron las destrezas y habilidades en las capacidades de aplicación, análisis, síntesis, comprensión, composición y solución de problemas en las asignaturas de español y Matemáticas. Los resultados indicaron graves deficiencias en todas las habilidades y destrezas medidas en las pruebas, especialmente en aquellas de sintetizar y resolver problemas. La prueba Nacional de Logros 2005, evaluó 29,000 estudiantes en 525 centros escolares de las 13 regiones educativas del país. Los resultados de estas pruebas fueron más bajos que en las pruebas anteriores y revelaron severas deficiencias en español y Matemáticas de 9º y 12º grados y en Ciencias Naturales en 6º y 9º grados. En el 12º grado solo se evaluó español y Matemáticas y por primera vez se incluyó una prueba de inglés cuyo resultado fue también deficiente.
En los años 2016, 2017 y 2018 se realizó la evaluación nacional denominada “CRECER” que valoró las competencias lectoras en las primeras fases de la escolarización. En 2016 el 50% de los estudiantes de tercer grado de primaria se encontraban en los niveles inicial y funcional; un tercio de los niños se encontraban en el nivel básico y solo el 17% en los niveles 3 y 4 que son los de mejor desempeño. En 2017 el 50% de los estudiantes se encontraban en los niveles 1 y bajo 1; 35 % en el nivel 2 y solo el 15% en los niveles superiores. La evaluación de 2018 obtuvo resultados similares a las pruebas anteriores. En mayo de 2024, se aplicó la prueba piloto CRECE (Creciendo y Repensando en Calidad Educativa) a 18,000 estudiantes de tercero, sexto y noveno grados, de 65 escuelas públicas, en las asignaturas de Español, Matemáticas y Ciencias Naturales, en 10 regiones educativas y 6 comarcas del país. Esta prueba piloto dio las bases para la aplicación censal de la prueba en octubre de ese mismo año. Los resultados de la prueba aún no han sido publicados. Los resultados de todas estas pruebas nacionales subrayaron las graves deficiencias de los estudiantes y su falta de preparación para el futuro.
En el ámbito internacional Panamá ha participado en las pruebas SERCE (2006), TERCE (2013), ERCE (2019) y ERCE post pandemia (2023 y 2024), las cuales comparan el desempeño de los estudiantes latinoamericanos de tercero y sexto grado, en las asignaturas de Lenguaje, Matemáticas y Ciencias Naturales. En SERCE 2006 Panamá, estaba en el grupo de países cuya puntuación media era inferior al promedio de la región. En la prueba TERCE 2013, los resultados más bajos fueron en matemáticas y en la prueba ERCE 2019 los resultados fueron aún más bajos. Sin embargo, en el ERCE Post pandemia hubo mejoras en las pruebas y grados evaluados.
Panamá participó en las pruebas PISA 2009, 2018 y 2022. Estuvo en los últimos lugares en el año 2009, pero en el año 2022 hubo incrementos en todas las asignaturas evaluadas, especialmente en Ciencias Naturales. Estos datos nos permiten señalar que las mejoras en el sistema educativo impactan de manera positiva los resultados en las pruebas y aunque Panamá comparado con la región presenta puntuaciones bajas, cuando se compara consigo mismo a través de los años, muestra incrementos significativos. Estos datos permiten subrayar la necesidad de seguir evaluando el aprendizaje de los estudiantes como un indicador de mejora de la calidad educativa del país.




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