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Algoritmos y Conexión Humana: Un Análisis Psicosocial del Impacto de la Inteligencia Artificial

  • Foto del escritor: P.E. Vargas | administrador
    P.E. Vargas | administrador
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Por Magister Humberto González De león





La inteligencia artificial (IA) se presenta como una tecnología omnipresente en la sociedad contemporánea (redes sociales, en las TICs, en medios de información tradicionales, en asistentes virtuales), ha dejado de ser un tema exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en una realidad cotidiana que transforma nuestra manera de vivir, trabajar y relacionarnos. En paralelo, la psicología social estudia cómo los individuos piensan, sienten e influyen unos en otros en contextos sociales. La intersección de ambas disciplinas plantea un desafío y una oportunidad: comprender cómo la IA no solo refleja, sino que también moldea nuestras dinámicas sociales.


Desde la psicología social, la IA puede considerarse tanto una herramienta como un actor social. Como herramienta, permite analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones de comportamiento colectivo, predecir tendencias y mejorar la investigación en fenómenos como la conformidad, la influencia social o el liderazgo. Como actor social, la IA se presenta en forma de chatbots, robots y sistemas virtuales que interactúan con los seres humanos, generando nuevas formas de comunicación, confianza y dependencia.


Los aportes positivos son significativos. La IA ofrece posibilidades en el campo de la salud mental, desde asistentes terapéuticos que brindan apoyo inicial hasta programas de detección de crisis emocionales a partir de la actividad en redes sociales. Además, permite democratizar el acceso al conocimiento y a recursos educativos, favoreciendo la inclusión social.

Sin embargo, la relación entre IA y psicología social también está marcada por tensiones. La automatización de interacciones puede deshumanizar el trato, reducir la empatía y reforzar sesgos sociales presentes en los datos con que se entrena a los algoritmos. Existe, además, el riesgo de que la IA influya en la opinión pública mediante la manipulación de información en redes, lo que pone en juego valores democráticos fundamentales.


La inteligencia artificial no es solo una herramienta tecnológica, sino un agente de cambio social que está redefiniendo fundamentalmente las dinámicas de la interacción humana, la percepción del yo y la estructura de los grupos sociales (el Yo social), planteando tanto oportunidades como desafíos para la psicología social.


En conclusión, la inteligencia artificial no puede entenderse únicamente desde la tecnología; debe ser examinada también desde las ciencias sociales y humanas. La psicología social tiene la responsabilidad de aportar marcos críticos que orienten el desarrollo de la IA hacia un uso ético y humanizador. Más que reemplazar lo humano, la IA debería contribuir a ampliar nuestras posibilidades de convivencia y conocimiento, siempre bajo la guía de una reflexión social consciente


 
 
 
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